¿Quíen fabrica lo que comes?

Detrás de cada producto que nos metemos en la boca hay alguien, cuando estamos hablando de marcas, pues no existe error, cada fabricante responde por su producto. Se hace cargo de su calidad y de cualquier inconveniente que pueda surgir.

No es un tema menor, un alérgeno, un lote defectuoso, una alerta de seguridad alimentaria… muchos y diferentes temas. En 2024, todavía no están disponibles los datos de 2025, se reportaron según fuentes oficiales 856 notificiaciones de las cuales casi la mitad, concretamente 397 se considereraron de máxima prioridad, por temas como detección o presencia de salmonella, listeria, aflatoxinas, metales pesados…

¿Pero qué pasa con los fabricantes de marcas blancas?

Pues aquí, la cosa se complica, si bien las autoridades tienen la información, y ante cualquier eventualidad simpre estará el fabricante detrás. Los consumidores nos encontramos indefensos, sin información y sin un respaldo de quién fabrica cada cosa.

Es verdad que no todas las marcas lo hacen igual, por ejemplo Mercadona, siempre pensando en diferenciarse del resto no tiene problema en poner junto a sus productos de marca blanca quién es el fabricante. Lo que añade una garantía y una «imagen» de marca en sus productos Hacendado o Deliplus. No oculta el fabricante hace de ello un aliado y lo lleva a la etiqueta.

El resto de operadores no piensa igual, en su gran mayoría sus fabricantes son desconocidos para el consumidor, es una información que no tenemos y que es díficil, cuanto menos, de conseguir. Pongamos por ejemplo quién fabrica las latas de atún de Lidl e Hiperdino. Si buscas un fabricante, esa información no aparece en la etiqueta. Ponen el propio distribuidor como fabricante y distribuidor.

¿Es legal esta práctica?

Pues aunque la lógica diga lo contrario, es totalmente legal. Los supermercados guardan esta información celosamente, para proteger acuerdos sus acuerdos comerciales con los fabricantes. En muchos casos, no quieren que la competencia sepa quién hace cada cosa, por lo menos en un primer momento.

A partir de aquí pues ya queda buscar en internet o incluso podríamos preguntarle a la propia empresa, si puede indicarnos ese fabricante. Normalmente la respuesta será negativa.

¿Quién es responsable entonces?

El responsable o el garante ante cualquier eventualidad, será la propia empresa. Si bien ante alertas importantes, las autoridades comunican quién es el fabricante, ya que estas empresas, a veces tienen segundas y terceras marcas en el mercado. Y la velocidad de respuesta es muy importante en estos casos.

Pero ante una pregunta, o una reclamación digamos menor, debemos dirigirnos siempre al teléfono de atención al cliente del comercio en cuestión, ya que son ellos los que figuran como responsables del producto. Hablamos de cosas que son bastante habituales, como encontrar un cuerpo extraño, una lata que no abre, o un sabor que no corresponde al producto.

Recuerda primero acudir a los teléfonos de atención al cliente de tu comercio de referencia y a partir de aquí buscar respuestas.